lunes, 11 de marzo de 2013

FEDOR COLÓN REQUENA, es el nombre de un artista plástico larense, residenciado en el municipio San Diego, quien se ha especializado, desde hace más de 10 años, en desarrollar un arte que ha bautizado como la “caricultura”.

Colón Requena cuenta que el término Caricultura nace cuando él trabajaba en una empresa y para la fiesta de Navidad se hacía un concurso de la botella mejor decorada, el cual consistía en crear, en la parte superior de ésta, un personaje de la misma compañía y el de mayor parecido era el ganador.
“En aquel entonces, para el año 1995, yo estaba en una búsqueda dentro del arte para innovar y poder vivir de ello, ya que la única manera de entrar en competencia con artistas de gran talento era hacer algo totalmente diferente”, relata.
El concurso fue el “chispazo”, como él mismo lo cataloga, que iluminó el camino que Fedor debía seguir ya que se dio cuenta que personalizar el arte tenía mucha aceptación y le traería grandes beneficios.
Sus primeros personajes los realizaba con papel maché y se inspiraba en actores, cantantes y personajes populares venezolanos como Tío Simón, la cual fue su primera pieza, seguida del “número uno” de la televisión venezolana, Renny Ottolina.
Como todo verdadero arte va evolucionando con el tiempo, la Caricultura no ha sido la excepción y, de ser utilizada inicialmente para decorar botellas, se ha convertido en toda una figura decorativa digna de un lugar especial donde pueda ser apreciada y admirada por todos.
Actualmente, los materiales que Fedor utiliza para elaborar sus Cariculturas son arcilla, pasta y pintura acrílica. “El rostro, en un principio, es elaborado en arcilla, resina o fibra y luego el cuerpo se hace con pasta de cerámica al frío, también llamada pasta flexible o imperial”, explica el artista. Con una buena estructura que sirve de soporte, la cual es trabajada con tubos y alambres. La pieza finalmente es presentada en una base de madera caoba con su respectiva identificación del personaje y pintada en policromía con pintura acrílica.
Me gusta trabajar personajes con los cuales me identifico”, manifiesta Requena, entre los que nombre a Simón Díaz. Sin embargo, no siempre sus creaciones se definen según sus gustos, sino también por los de sus clientes. Figuras del deporte como Andrés Galárraga, Oswaldo Guillén, David Concepción; personajes de humor como Emilio Lovera, Callito Aponte; figuras políticas como Irene Sáez, Claudio Fermín, Salas Romer, “Paco” Cabrera, Hugo Chávez; además de celebridades internacionales como Elvis Presley, Marilyn Monroe y Pavarotti son solo algunas de las personalidades que han sido cariculturizadas por él.
Fedor recuerda con especial cariño la figura que hizo del maestro Julio Centeno, figura ejemplar del municipio San Diego, a quien Requena dice haber conocido y admirado como figura musical.
Su taller se encuentra en San Diego y allí, junto a su esposa y algunos sobrinos, se encarga de hacer realidad este arte que tanto lo apasiona. Fedor asegura estar preparando a sus sobrinos para que los secunden en un futuro y hoy son quienes lo ayudan en la parte “técnica” del trabajo, elaborando los accesorios que llevará cada uno de los personajes.

De sangre artística

“Mi familia es muy numerosa, con decir que cuando nos reuníamos en la hacienda de mi abuelo, estando pequeños, se montaban unas ochenta arepas”, recuerda Requena con una pintoresca sonrisa. Asegura también que dentro de su amplia familia “hay muchos talentos que parten de la herencia de mi abuelo, el maestro José Requena, quien es pintor realista larense, de 98 años”.
Un sin número de tíos y primos son artistas al igual que él, de la talla del actor Rolando Padilla quien es primo de Fedor, y su madre Marina Requena, quien se ha especializado en moda y trabajos artesanales de alta factura. También los más jóvenes de la familia, además de incursionar en el teatro, poseen un excelente talento musical.
Y con quién más que ellos Fedor planea compartir su sueño de sacar su primera producción musical, la cual está preparando para el 2006, perfeccionando su impresionante habilidad en el cuatro, con el maestro barquisimetano Guillermo Flores, y tomando algunas clases de teclado.
“Tanto el arte como la música son mis más grandes pasiones”, reitera Fedor. De este mismo modo, admite que “mi mayor logro personal es hacer lo que me apasiona” y afirma haber salido adelante trabajando con “autogestión”, es decir, “contar conmigo, creer en mi trabajo, presentarlo, proyectarlo, venderlo y tocar diversas puertas”.

Escrito por Daniela Martucci
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